Salís de tu casa y lo de siempre, en la calle y en vos. Antes de ir a tomarte el bondi para llegar al laburo hay una pausa obligada: el kiosco. Está ahí nomás, a cuadra y media de tu casa, camino hacia la parada. Juan, el kiosquero, te ve llegar y apresura su análisis futbolístico para contártelo en 20 segundos: el equipo de fútbol del cual ambos son hinchas había empatado la noche anterior. Juan es como un DT sin pizarra.

































