Loyola Sur y Norte: una transformación integral que cambia la vida cotidiana del barrio
A través del programa Santa Fe barrio, la Municipalidad llevó adelante una intervención multidimensional que incluyó 70 cuadras de estabilizado pétreo, nueva iluminación LED, extensión de la red de agua corriente y regularización dominial.
Loyola Sur y Norte: una transformación integral que cambia la vida cotidiana del barrio
La Municipalidad de Santa Fe avanza con un ambicioso plan de mejoras integrales en los barrios Loyola Sur y Loyola Norte, en el marco del programa Santa Fe Barrio, una estrategia de intervención territorial que busca articular obras de infraestructura con políticas de inclusión urbana y social. A partir de un diagnóstico exhaustivo de las necesidades del sector, el municipio coordinó el trabajo de distintas áreas para modificar de manera sustancial la realidad de la zona y fortalecer la presencia del Estado local en el territorio.
Las tareas realizadas incluyen más de 70 cuadras de estabilizado pétreo, trabajos de poda e higiene urbana, mejoras en iluminación con tecnología LED y avances en la provisión de agua potable. Además, la intervención estuvo acompañada por un proceso de regularización dominial que permitió la entrega de más de 90 escrituras a familias del barrio.
Loyola Norte y Loyola Sur se emplazan en el extremo noroeste de la ciudad de Santa Fe, en una franja urbana que funciona como transición entre el tejido consolidado de la capital provincial y las zonas de expansión hacia el cordón periurbano. Separados por trazas internas que ordenan su dinámica barrial pero unidos por una misma historia y identidad comunitaria, ambos barrios se desarrollan en proximidad a ejes viales estructurantes como Avenida Blas Parera y su continuidad hacia el norte, lo que los conecta con otros sectores de la ciudad. Tradicionalmente populares y marcados por décadas de demandas de infraestructura y servicios, Loyola Norte y Sur conforman un territorio de fuerte arraigo vecinal, donde la vida cotidiana se entreteje entre calles de tierra, espacios comunitarios y una identidad construida en los márgenes urbanos de Santa Fe.
Loyola está ubicado en el extremo noroeste de la ciudad. MCSF
Tras recorrer las obras -la semana pasada-, el intendente Juan Pablo Poletti destacó la magnitud de la intervención: “Vinimos a ver los trabajos que se pudieron realizar en Loyola Norte y Loyola Sur, que fueron más de 70 cuadras de estabilizado pétreo, trabajos de poda, de higiene urbana. Ya habíamos tenido una recorrida para entregar más de 90 escrituras, regularización dominial; es decir, una gran intervención integral del municipio”.
Las prioridades
El mandatario local subrayó el impacto concreto de las obras en la vida diaria de los vecinos. “Realmente hay barrios que la pasan mal, que un día de lluvia no pueden salir a la calle y hoy, gracias al estabilizado pétreo, pueden tener un cuasi asfalto que les permite poder tener una vida digna”, afirmó. Y agregó que estas mejoras se complementan con un plan de iluminación con luces LED que “da seguridad, da encuentro”, así como con el avance de la red de agua potable, particularmente en sectores como Santa Marta.
Poletti también se refirió a la planificación y al criterio de trabajo de su gestión: “Vamos a seguir trabajando para poder llegar al fin de la gestión sin calles de tierra en la ciudad de Santa Fe. Esto es lo que trato de inculcar en el equipo: escuchar a los vecinos, cuáles son las prioridades, cuál es lo más importante en este barrio, que tal vez es distinta la problemática a otro”.
En esa línea, remarcó que el programa Santa Fe Barrio no se limita a ejecutar obras, sino que parte del diálogo con la comunidad: “Nos adelantamos, escuchamos y vemos si hay una necesidad de plaza, a dónde falta iluminación y cómo arreglamos las calles”. Y cerró con una definición política: “Más que empezar, es haber terminado un compromiso que asumimos desde el primer día que entramos a los barrios”.
Poletti y sus funcionarios, durante la recorrida por Loyola. MCSF
La intervención integral en Loyola involucró a múltiples dependencias municipales, entre ellas la Secretaría de Gestión Urbana y Ambiente, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica, la Secretaría de Producción y Empleo, la Dirección de Planeamiento de la Movilidad y la Agencia de Hábitat.
Para los vecinos es “un antes y un después”
El impacto de las obras se refleja con claridad en el testimonio de quienes habitan el barrio desde hace años. Miguel Osuna, vecino de Loyola, relató el cambio en primera persona: “Gracias a Dios el barrio cambió bastante; las calles ya estaban intransitables porque cuando llovía era tierra de nadie y no podían entrar los vehículos, la gente no podía salir ni a trabajar o llevar los chicos a la escuela. Ahora con esto ya tenemos otras opciones porque el ripio hace que puedas llegar a casa y salir tranquilo y se simplifica mucho. Lo importante es que ya fue un gran paso; con la luz, el agua corriente y el ripio, de verdad ayuda mucho”.
Alejandra Rema, también residente de la zona, expresó su emoción por las transformaciones: “El barrio quedó hermoso; los chicos no podían jugar afuera por la oscuridad. Nunca nadie pudo comprar una pileta porque era llenarla con agua de bombeador y ahora que está el agua corriente podemos poner una pileta. Es un barrio tan olvidado después de 30 años y que hagan esto es emocionante. Estoy muy contenta con el doctor Poletti por lo que ha hecho y lo que está haciendo”.
Su hija, Pamela Rema, reforzó esa mirada y puso el acento en la confianza recuperada: “Para nosotros es emocionante; uno que vivió acá desde siempre sabe lo que fue pasar por acá cuando se llenaba de barro. La luz, el agua… ¿cuándo nos íbamos a imaginar que iba a haber agua? Que se digan las cosas y después se cumplan es impresionante. Ver estos cambios, poder vivir para contarlo y ver el cambio, es hermoso”.