La historia vuelve a repetirse al igual que en 2005, cuando llegó la orden de cerrar el convento Santo Domingo de la ciudad de Santa Fe. En aquel momento, la congregación había fundamentado que no había un número suficiente de dominicos en el país y que había una necesidad de una reestructuración a nivel nacional. Dieciséis años después se reflota esta intención que dejaría a los fieles sin un lugar emblemático.




































