Se estima que en la ciudad hay al menos unos 40 pasajes y calles sin nombre. Y una callecita sin su “DNI” es una línea anónima dentro de una cuadrícula de 268 kilómetros cuadrados de superficie que tiene la capital: algo así como tres puntos suspensivos en un enorme territorio urbano. A cada lado de esos pasajes innombrados viven familias, y la localización para repartir correspondencia o boletas de servicios —por ejemplo— se hace muy difícil.


































