Caída de pasajeros transportados: es una tendencia que se venía notando en años anteriores, y que se profundizó marcadamente durante el aislamiento obligatorio con un 90% menos de corte de boleto.
Tarifa retrasada: ya en septiembre del año pasado, cuando se determinó el último aumento de boleto, se fijó un precio casi tres pesos menor al de la mayoría de las localidades cercanas. A cambio, el entonces Ejecutivo municipal, gestionó un refuerzo de fondos del gobierno nacional, y el impacto no se sintió tan fuerte en el bolsillo de los usuarios, pero sí en la recaudación de las empresas.
Subsidios: Desde diciembre de 2019, los empresarios del interior del país han visto reducido los aportes que hace el Estado nacional para garantizar el funcionamiento del servicio. Santa Fe ha sido una de las ciudades más perjudicadas.
Cabe recordar que la tarifa que se cobra a los usuarios cubre el 50% de los costos totales del servicio.