Cientos y cientos de metros cuadrados verdes, cruzados por calles internas; pérgolas, sector de canchas de bochas, piletones predilectos para refrescarse en los veranos furibundos; un lago artificial que “viborea” por entre los árboles con sus puentecitos; caranchos flotando sostenidos en el aire desde las alturas y con sus alas desplegadas; fuentes y estatuas, un polideportivo siempre lleno de pibes jugando al fútbol, el centro de educación vial, una parroquia ahí cerca…


































