La Peatonal San Martín Norte, brazo que se estira apenas una cuadras, de Eva Perón hasta Suipacha, tiene un no sé qué encantador. Allí se respira un vaho ciertamente bohemio, se ven lucecitas redondas que parecen estar tejidas en una prolija telaraña entre las luminarias, como si fuese la escena de una kermés de club de barrio. Hay vegetación, músicos a la gorra y un frenético ritmo comercial, con locales de ropa outfit y deportiva, casas de celulares y electrodomésticos.

































