El cambio climático y las condiciones extremas son una realidad en nuestra región. Esto se traduce en sequías y bajantes extraordinarias como la que reinó durante los últimos tres años y ahora con un escenario de El Niño que trae crecidas de los ríos superiores a las normales e intensas precipitaciones. Según los especialistas habrá que acostumbrarse y prepararse a vivir con estos cambios bruscos, ya que serán más habituales.


































