Llegó el calor y las piletas, los piletines, la laguna y -para algunos afortunados- el mar son elegidos para hacer frente a las altas temperaturas. Pero en estos ámbitos se pueden presentar algunos problemas de salud, como hongos u otitis.
¿Cómo detectar estas enfermedades? ¿Qué se debe hacer para pasar un verano sin trastornos? “Las micosis son enfermedades producidas por hongos, que se pueden localizar en distintas partes del cuerpo. La más común es la llamada “tiña pedis” o “pie de atleta”, que generalmente se localiza entre el 4° y 5° dedo. Puede producir olor, calor, humedad, picazón e inclusive dolor, generando cierta molestia al caminar, correr o practicar algún deporte”, explicó la doctora Silvia Paredes.
Los hongos se contagian fácilmente, por ejemplo al intercambiar calzados o toallas con otra persona. El piso de las duchas de los clubes o baños públicos es otra fuente de contagio, por lo cual se aconseja nunca ingresar totalmente descalzo.
Además, la dermatóloga recomendó: usar calzado adecuado, secarse bien los pies y usar medias de toalla o algodón.
“En caso de que se presenten los síntomas no hay que automedicarse, ya que puede tratarse de otra enfermedad de la piel. Lo que corresponde es concurrir a un centro de salud para que el médico indique el tratamiento adecuado”, sostuvo la especialista. Por su parte, el Dr. Ezcurra, infectólogo del Hospital de Niños, señaló que si el agua no es de buena calidad o está contaminada puede provocar problemas gastrointestinales, principalmente diarrea.
Cuidar los oídos
La otitis es otro problema relacionado con el agua. La más frecuente en el verano es la externa. “Se trata de una infección e inflamación de la piel del conducto auditivo externo: desde la entrada de la oreja hasta la membrana timpánica”, explicó el Dr. Daniel Gandolfo.
La piel actúa como una barrera de defensa para el oído. Cuando uno se sumerge en una pileta, la laguna o el mar, entra agua al oído. “La presencia de agua hace que la piel se macere y que gérmenes -que están habitualmente en la piel del conducto- u hongos produzcan una infección e inflamación”, detalló el otorrinolaringólogo.
La otitis se presenta con una sensación del oído tapado por el agua, que está acumulada en el conducto, una supuración escasa y dolor. “Es un dolor importante, que no permite ni siquiera tocar la oreja. Sólo con tocarla, apoyarla o hasta cuando uno mueve la boca para comer, siente un dolor muy fuerte”, indicó Gandolfo.
Recomendaciones
En primer lugar el especialista sugirió realizar un control otorrinolaringológico previo a la temporada de verano. “Es importante revisar los oídos porque pueden tener un tapón de cera. Este tapón no permite que el agua que entra al oído pueda salir”.
Al salir de la pileta hay que cerciorarse de que el agua no quede dentro del oído. Para ello se pueden realizar maniobras mecánicas (sacudir la cabeza de costado) o utilizar una toalla para secarse. Colocar tres gotas de alcohol en el oído contribuyen a sacar el agua.
“Se pueden colocar tres gotitas de alcohol, alcohol boricado o alcohol con vinagre, que entran y salen. Les sugiero a los papás que ya tengan preparado un gotero y cuando el chico salga definitivamente del agua le coloquen las tres gotitas, siempre y cuando sea un conducto y una membrana timpánica sanos”, aclaró.
Respecto al uso de tapones para oídos, el especialista considera que “no son infalibles”. “Si alguien usa tapones, de todas formas tiene que colocarse las tres gotitas de alcohol al salir del agua”. En el caso de personas con algún problema en el oído (otitis media, perforación de tímpano, etc.) sí se recomienda el uso de tapones porque protegen parcialmente el ingreso de agua.
Consultado acerca de si los chicos son más propensos a contraer otitis que los adultos, Gandolfo señaló que “es más frecuente en los chicos porque son los que pasan más tiempo en el agua”.


































