Salís de tu casa y nunca lo notás, pero la vereda está llena de colillas de cigarrillos. Ni que hablar si se pasa frente a un bar o un restorán, por donde aún no pasaron la escoba: el sector está “minado” de esos pequeños tubitos que no sólo son residuos urbanos, sino que contaminan el medio ambiente y que pueden tardar 10 ó 12 años en degradarse. Aunque nunca nadie se percata del asunto, a cuatro estudiantes rosarinos de Arquitectura se les prendió la lamparita.

































