En el 2015, la conmoción por el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en la localidad santafesina de Rufino, llevó a la periodista Marcela Ojeda a escribir en su Twitter: “Actrices, políticas, artistas, empresarias, referentes sociales, mujeres, todas, bah.. no vamos a levantar la voz? NOS ESTÁN MATANDO”. El hilo que se generó a raíz de la participación de una veintena de comunicadoras y militantes históricas del feminismo, fue el puntapié de un entramado que traspasó la virtualidad.