La Santa Fe de 2008, recién salida de su segunda inundación dramática en 4 años, no es igual a la que hoy habitamos. Sin dudas, la ciudad ha sido impactada por la crisis económica que el país arrastra hace años. Y también, como contraste, por la pujanza del sector de la construcción que delineó una silueta nueva, más en altura, pero no resuelve el problema de vivienda de miles de santafesinos. En un plano global, las tendencias sociales han postergado la maternidad, a la par de un mejor acceso a métodos anticonceptivos, lo que han hecho decrecer los nacimientos, mientras que los avances tecnológicos en el área de la salud han extendido la vida; y esto también se extrapoló a los datos demográficos de Santa Fe. Su perfil educativo se consolidó, y la ciudad se afianzó como un polo universitario buscado por miles de jóvenes cada año.



































