"Yo era bastante indio, así que andaba por la calle y veía la cuadra llena de gente moviéndose de un lado a otro. Me di cuenta cómo a lo lejos ya se estaba estancando el agua, a tres o cuatro cuadras. Lo último que recuerdo de ese día fue que me subí al auto con mis dos hermanos, que eran adolescentes, y mis vecinas. Éramos cinco en el auto, y con el abuelo de mi vecina, que era remisero, seis. Él nos llevó a la casa de mi abuela. En todo ese recorrido, tengo imágenes y recuerdos de lo mismo que en mi cuadra: toda la gente cercana del barrio corriendo desbandada buscando bolsas de arena, tratando de subir y guardar todo", comenta Julián.