Es un mecanismo de defensa antidepredatorio que esta vez les jugó en contra. Cientos de golondrinas murieron en la Plaza Constituyentes el lunes porque las ráfagas de más de 100 kilómetros por hora las barrieron de los árboles y al estar todas mojadas no pudieron volar y se golpearon contra el piso. Algunas no sobrevivieron al impacto, otras —aturdidas— se ahogaron en los charcos y muchas agonizaron frente a la impotencia de muchos santafesinos que quisieron ayudarlas (algunos hasta se las llevaron a sus casas).































