Cuenta la historia que en la Edad Media, cuando se produjo la epidemia de peste bubónica (llamada "peste negra"), la gente, que no tenía idea de cómo se transmitían las infecciones, hablaba de "malaria" aludiendo al "mal aire". El aire, creían, era la fuente de la enfermedad. ¿Y qué hacía la gente? Se encerraba en sus casas y chozas y no salía, porque creía que se iba a enfermar por ese "aire maldito".

































