“La planchadora”: es un óleo sobre tela de Lino Enea Spilimbergo, fechado en 1936. Spilimbergo fue un pintor, vinculado al surrealismo, considerado uno de los maestros del arte argentino del siglo XX. Decía que “pintar es un terrible compromiso, no sólo con uno mismo, sino con el mundo". En este caso, la protagonista es una mujer joven que trabaja como planchadora. La escena transcurre en un espacio interior, despojado, minimalista, humilde. Carlos Avalle señala respecto a esta obra: “la mujer está vestida con ropas de uso diario, sencillas, con características que nos hacen suponer un clima invernal. Lleva calzado cómodo, que corresponden a la tarea de una persona trabajando en estos menesteres. Apoya sus manos sobre la mesa, quizás en un instante de descanso. Sus cabellos peinados sin ningún arreglo en especial. Ni pulseras, ni collares, ni aros. Pero la mirada de esta mujer está en otro lado, definitivamente en otro lado. Los ojos característicos de las figuras de Spilimbergo, que salen de escena”. Ahí, el maestro coloca una intriga, que queda fuera de campo.