Luego de la Segunda Guerra Mundial, una parte de la cual se había librado en su propio territorio, Francia pugnaba por recuperarse tanto en términos materiales como simbólicos. Recobrar su hegemonía cultural que había tenido en décadas previas era una de las claves. En el artículo de su autoría titulado “‘De Manet a nuestros días’: derivas de una exposición anacrónica”, Cecilia Bettoni Piddo recuerda que una de las estrategias que impulsó Francia para recuperar ese poderío fue organizar una exposición itinerante para recorrer durante un año distintas ciudades latinoamericanas y exhibir “pruebas irrefutables” de su prestigio artístico.



































