Existe cierto consenso respecto a que Nueva York es la más cinematográfica de las ciudades del mundo si se toma como referencia (sobre todo) la segunda mitad del siglo XX, cuando artistas como Woody Allen la convirtieron en escenario de sus películas. Extrapolando esta idea al tramo final del siglo XIX, podría afirmarse que París llegó a ser, con toda posibilidad, la ciudad más emblemática respecto a las artes plásticas.




































