Los dibujos invitan a parar, tomarse un tiempo para reflexionar, regresar al don de la contemplación y experimentar lo mágico de la sencillez. “Comencé con el dibujo, un lenguaje que experimentaba de niño y que me era ameno. Luego le perdí el rastro. Ya en la adolescencia lo retomé con algunos garabatos y copias en lápiz”. Comenta por mail desde la lejana ciudad de San Carlos de Bariloche Martín Asencio. Años después estudiando Ciencias Económicas en La Plata, decidió anotarse en Bellas Artes. Retornó el lenguaje primitivo del dibujo y todas sus posibilidades. “Empecé a aprender a “ver “y luego a proponer a través del dibujo, luego experimenté también en esa época con pintura, grabado y cerámica”.


































