Dentro del heterogéneo universo de las noticias de “color” que aparecen cada día, se supo que un retrato de Santa María Magdalena, adquirido por coleccionistas franceses en una galería londinense, resultó ser, al parecer, una obra de Rafael Sanzio, el maestro del Renacimiento italiano. Los expertos que la analizaron, establecieron que la obra data de 1505, cuando Rafael era un joven prodigio de la pintura. El hecho, anecdótico, sirve de excusa para recordar a uno de los creadores más estimulantes de la historia a cinco siglos de su fallecimiento.
































