Aunque llegó a Santa Fe recién a la edad de 50 años, Juan Cingolani puede considerarse uno de los habitantes ilustres de la ciudad en el siglo XX. Es que este italiano, que abrazó su vocación pictórica a los 11 años en su San Egidio natal, forjó una obra riquísima, que influyó decisivamente en el ambiente artístico local. Entre sus trabajos, cabe resaltar los frescos de la bóveda de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen; los medallones del mismo templo y del convento de San Francisco; las obras en la iglesia de Santo Domingo y la tela de la Virgen de los Milagros en la iglesia de los padres jesuitas.


































