Desde Vincent Van Gogh hasta Virginia Woolf, pasando por la argentina Alfonsina Storni, muchos artistas dejaron una obra de notable repercusión, pero sus vidas terminaron en la oscuridad del suicidio. Este fue también el caso de la pintora y escultora Georgette Agutte, una figura clave del arte moderno francés. Aunque su obra está vinculada a la Belle Époque, su trágica decisión de quitarse la vida el 6 de septiembre de 1922, tras la muerte de su compañero, eclipsó en parte su legado.



































