La leyenda de Niki Lauda va más allá de la Fórmula 1 y lo deportivo. El 21 de octubre de 1984, el recordado austríaco logró algo que ningún otro piloto en la historia de la Máxima pudo conseguir: volver a ser campeón mundial luego de haberse retirado. Hace 40 años le ganó el título a su compañero en McLaren, Alain Prost, quien por entonces ya era uno de los mejores pilotos del planeta. Fue una definición dramática por apenas medio punto.


































