“Goles son amores” y si son amores, qué mejor que celebrarlos con un corazón. Un festejo tan simple como significativo marcará para siempre a una generación. Ángel Di María, el de los goles importantes, el que los celebra haciendo un corazón con sus manos, se despidió de la Selección Argentina. Nada más y nada menos que una final de América y con otro campeonato en su haber. Un jugador de época que sus goles, más que amores, fueron títulos.




































