Rosario Central venía a los tumbos, con pocas cosas para festejar. Derrotas en la Copa y en el inicio del campeonato, una dolorosa sanción de Conmebol en el partido ante Atlético Mineiro y un rendimiento que no aparecía. La goleada del jueves sobre Caracas, que debe ponerse en el contexto de un equipo venezolano de muy bajo nivel, le sirvió al técnico Miguel Ángel Russo para recuperar confianza y para que algunos de sus jugadores sientan que pueden volver al funcionamiento del año pasado.


































