Todo empezó como un impulso incontrolable. Durante el Mundial de Corea-Japón 2002, millones de personas sin boleto comenzaron a agruparse espontáneamente en las calles frente a pantallas improvisadas. Así nació este grito de mil banderas, en el que frente a una pantalla gigante se aglutinan habitantes del mundo entero. Es un evento social ineludible para aquellos que llegan a un país a ver un torneo de esta magnitud, aunque hay cosas que realmente no se entienden. Por ejemplo, el precio de las gaseosas y la cerveza.




































