Con el boleto a la Copa del Mundo ya asegurado, Argentina tenía un objetivo claro: ganar el clásico ante Brasil y mantenerse en la cima de las Eliminatorias. Lo hizo con una actuación impecable ante el conjunto carioca, al que goleó por 4-1 en el Monumental, logrando la mayor diferencia en un clásico desde 1940.


































