Novak Djokovic se bajó del ruido de la semifinal y se metió en un silencio distinto: el de la emoción. Después de ganarle a Jannik Sinner y asegurar su lugar en la final del Abierto de Australia, el serbio tuvo un cruce íntimo y público a la vez con Juan Martín Del Potro.
El reencuentro se dio en una entrevista televisiva. Del Potro apareció en videollamada para felicitarlo y la escena cambió el clima del post partido: menos estadística, más vínculo. Djokovic lo escuchó sonriendo, como si el estadio quedara lejos por un rato.
La llamada que se volvió escena
“Grande ‘Nole’, qué felicidad amigo”, fue el arranque del tandilense. Djokovic le devolvió con una broma: le dijo que había visto su posteo con pronóstico ganador y lo bautizó “mago”, pero le pidió que no haga predicciones para la final.
Del Potro lo llevó al corazón del partido: le preguntó si el triunfo había sido de los más intensos de su carrera. Djokovic no dudó. Habló de la energía que necesitó para sostener la pelea… y entonces soltó la frase que se viralizó: “Gracias. Te amo, amigo”.
De la rivalidad al afecto
En la cancha, Djokovic se metió en la final tras un duelo largo, con tensión y cambios de ritmo, que terminó inclinando en cinco sets. Fue una victoria que lo dejó al límite físico, pero entero en la cabeza.
Fuera de la cancha, lo que apareció fue otra clase de fortaleza: la de un lazo construido con los años, con respeto mutuo y con esa complicidad que sólo se da cuando la competencia ya no necesita demostrarse todo el tiempo.
El serbio irá por el título ante Carlos Alcaraz, en la definición del domingo en Melbourne. La historia deportiva seguirá con su propia épica, pero la escena del día ya quedó escrita: un campeón agradeciendo, y un amigo argentino del otro lado de la pantalla.