BA: Muchísimas, como le pasa a cualquier árbitro. Desde errores propios que con el tiempo se transforman en aprendizaje, hasta situaciones y comentarios que hoy se recuerdan con una sonrisa. Como dato curioso, en mis comienzos, en mi primer partido de Reserva, en Rafaela (CRAR), arbitrando junto a Guille Veloso, en pleno juego tuve que parar el tiempo porque había una víbora en la cancha. En ese tiempo la superficie era de tierra batida, por eso pude verla claramente. La verdad fue una situación totalmente insólita. Más cerca en el tiempo, recuerdo un partido entre Banco y El Quillá en la zona de grupos, donde desde la tribuna un papá me gritó: "¡Qué sensibles que estamos hooooy!". Son esas ocurrencias que, dichas sin faltar el respeto, terminan siendo parte del folclore del hockey y se convierten en anécdotas. Y una que no tiene desperdicio, designados en San Martín de las Escobas, con Hugo Iturraspe, tomamos un ómnibus de la empresa El Práctico, nos bajó en la ruta, y luego hicimos dedo, nos llevó un camionero, con su camión con olor a oveja. Y podría seguir… jaja.