“Ahora que te retiraste del fútbol, ¿te gustaría ser técnico?”. Esta es una pregunta que se repetía invariablemente y todavía se repite a cada jugador que decide colgar los botines, sobre todo a aquellos que en el campo de juego demostraban inteligencia táctica y estratégica y capacidad de liderazgo. El fútbol es el deporte más popular del planeta, pero a la vez suele ser excluyente y los propios protagonistas miran de costado a los entrenadores que no han pateado una pelota en forma profesional. Sin embargo, de un tiempo a esta parte y a partir de los grandes negocios que se han desarrollado en torno al fútbol, muchos han optado por capacitarse en facetas como las del director deportivo, mánager o dirigente de las instituciones. En Argentina, sobran los ejemplos en la última década de ex jugadores que gambetearon esa “picadora de carne” que es la dirección técnica, para embarrarse aún más en puestos dirigenciales. Los casos de Juan Sebastián Verón y Juan Román Riquelme, actuales presidentes de Estudiantes y Boca, son paradigmáticos.



































