Según los datos difundidos por la organización de los eventos, las finales disputadas en Paraguay y Perú generaron un impacto económico conjunto estimado en USD 110 millones. Una cifra que refleja el movimiento turístico, la ocupación hotelera, el consumo en gastronomía, transporte y servicios, y la dinamización general de las economías locales durante los días previos y posteriores a los encuentros decisivos.
Pero el efecto no se midió únicamente en números. La organización de estos eventos demandó miles de puestos de trabajo directos e indirectos: desde personal de logística, seguridad y prensa, hasta trabajadores del sector turístico y comercial. Empleos reales, temporarios y permanentes, que encontraron en el fútbol una oportunidad concreta de crecimiento.
Las Finales Únicas generaron impacto turístico y comercial en Paraguay y Perú.“Cuando se juega una final, no solo gana un equipo. Gana un país”, es la consigna que resume el espíritu de este modelo de competencia, que busca posicionar a Sudamérica como sede de eventos deportivos de escala global, con beneficios que se extienden más allá del estadio.
Con la mirada puesta en el futuro, el mensaje es claro: 2026 aparece como un nuevo desafío para seguir creyendo en grande. La región apuesta a consolidar el formato de Final Única como una herramienta capaz de combinar pasión deportiva, proyección internacional y desarrollo económico. Porque, en Sudamérica, el fútbol también se juega fuera de la cancha.