Ello fue pensado con la idea de buscar soluciones no solo a los problemas que la ubicación del Estadio Monumental genera actualmente para vecinos, establecimientos educativos y comercios del barrio, sino también para no tener que seguir afrontando los inconvenientes que dicho estadio presenta en materia de seguridad, capacidad, comodidades y adaptación a los nuevos requerimientos de la disciplina. Asimismo, se tuvo en cuenta que la obra generará un pulmón entre el sector urbano de la ciudad y el autódromo, posibilitando que Atlético y Rafaela cuenten con un nuevo estadio multipropósito y otro cubierto, con fácil ingreso y egreso de público local y visitante, accesos fácilmente identificables y de rápida comunicación con la ciudad y las principales rutas que la vinculan con el resto del país, que permitan albergar no sólo encuentros deportivos de carácter nacional e internacional, sino otro tipo de actividades y espectáculos relevantes.