Por último, se refirió a todo lo que rodeó a esa Copa del Mundo en relación al gobierno de facto que gobernó al país entre 1976 y 1983: "Nuestro Mundial fue raro porque lo politizaron demasiado. Aquellos que estaban en contra de los que mandaban en la Argentina nos echaron la culpa de que nosotros vestíamos también el uniforme militar. En ningún momento tuvimos roces con los militares. Nosotros fuimos a jugar al fútbol, hicimos lo que teníamos que hacer y salimos campeones. Una porción de la población estaba con nosotros y, más allá de esa época tan complicada, el fútbol se vivió. Muchas Abuelas de Plaza de Mayo le decían al Pato Fillol, a Leopoldo (Luque) que esos partidos de fútbol les daban mucha esperanza. Eso nos llena de orgullo porque nosotros le alegrábamos la vida a ellas por un ratito. Para nosotros, eso es más que si se acuerdan de nosotros. Bailamos con la más fea, pero no nos tachen de nada".