La eliminación de Brasil en el Mundial 2026 generó fuertes repercusiones en el país y uno de los que manifestó su descontento fue el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El mandatario cuestionó la actitud de los futbolistas tras la derrota ante Noruega y criticó que la delegación regresara prácticamente sin jugadores en el avión oficial de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).



































