En los días previos, en el continente, los diarios ingleses se habían sumado a la contaminación del partido. "Esto es una guerra, señor", "Que nos dejen a los argentinos", tituló The Sun, sensacionalista, mientras recordaba a sus lectores que Argentina seguía sin reconocer la soberanía británica sobre las Malvinas. La cadena de televisión BBC 1 publicó un informe que, si hubiese existido Crónica TV en 1986, habría merecido placa roja: "El Foreign Office (el Ministerio de Relaciones Exteriores británicos) reveló haber mantenido conversaciones con las autoridades mexicanas para tratar el eventual enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra". Los enviados británicos a entrevistaban a hooligans en estado de excitación en las calles del Distrito Federal: "Que traigan a los argies (una denominación peyorativa de argentinos): ya perdieron una guerra y ahora van a perder otra". Cualquier provocación era noticia: "Acá todos queremos que gane Inglaterra, como en 1982", desafiaban los kelpers a través de su ministro del consejo legislativo de Puerto Argentino, Louis Filfton.