Cuando se abrió la puerta delantera del avión, una lengua de fuego pareció atacarnos. Temimos que el sol derritiera, también, cualquier objeto metálico, estacionado en la pista de un cemento igualmente ardiente. "En nombre de la Air France le damos la bienvenida a Kinshasa, donde la temperatura exterior es de 44 grados y la hora local 2.30 p.m".
































