Marcelino Gálvez y su mujer Matilde Orlando eran un matrimonio de inmigrantes españoles que como otros tantos llegaron a Buenos Aires llenos de sueños. Él tenía un taller en el barrio porteño de Parque Patricios, en la esquina Garro y General Urquiza. Hacia 1913 esperaban tener a su primera hija pero el 17 de agosto de ese año recibieron a su tercer varón, detrás de Marcelino Luis y Alejandro, Oscar Alfredo. Junto a su hermano Juan, llevaron su apellido a lo más alto del deporte argentino. Son próceres del automovilismo nacional. Fueron exitosos arriba y abajo del auto. Trascendieron por ser tan buenos mecánicos como pilotos. Aunque el que abrió el camino fue Oscar, quien falleció un 16 de diciembre de 1989.




































