Del viaducto “Avellaneda”, ese puente que conecta gran parte de Rosario con el “Gigante” de Arroyito, al de Sarandí, en las inmediaciones del estadio “Julio Humberto Grondona”. Más de 300 kilómetros viajará la ilusión de Rosario Central, que este domingo hace una cuenta clara y contundente: si le gana a Arsenal, ya descendido a segunda categoría, no dependerá de nada ni de nadie para celebrar el pasaje a la Copa Libertadores de 2024, uno de los grandes objetivos en esta temporada. En el peor de los casos, confirmará su participación en la Sudamericana del año que viene, que era otra de las metas propuestas. Un triunfo también podría dejar a los rosarinos en cuartos de final de la Copa de la Liga, pero dependerá también de otros resultados. Los “canallas” están a solo un paso de empezar a cerrar el año a puro festejo, pero saben bien que la pisada no puede ser en falso porque podría arruinar el duro trabajo de toda una larga temporada.





































