“El básquet es amistad”, reza un antiguo refrán. Bien aplica a lo que sucedió este sábado por la mañana en el hotel de la Costanera Este. La presencia estelar de Rubén Magnano convocó a la comunidad basquetbolera de Santa Fe. Ante un atento silencio, el público brindó pleitesía al maestro, que impoluto y con plena vigencia llenó de conceptos la sala.































