El retrasado inicio de la Nürburgring Langstrecken-Serie (NLS) 2026 no pudo tener un guion más espectacular.
El neerlandés, junto a Dani Juncadella y Jules Gounon, dominó la NLS2 en el Nordschleife de Nürburgring, sellando un debut triunfal con una ventaja superior al minuto.

El retrasado inicio de la Nürburgring Langstrecken-Serie (NLS) 2026 no pudo tener un guion más espectacular.
En el marco del 58° ADAC Barbarossapreis, el cuatro veces campeón del mundo de Fórmula 1, Max Verstappen, demostró que su talento no entiende de categorías al alzarse con la victoria absoluta al volante del Mercedes-AMG GT3 oficial, escoltado por los especialistas Dani Juncadella y Jules Gounon.
La jornada comenzó con Verstappen marcando territorio desde la clasificación, logrando una pole position que vaticinaba su dominio.
Sin embargo, la carrera no fue un camino de rosas desde el principio. En los primeros compases, el neerlandés se vio inmerso en una batalla cuerpo a cuerpo con Christopher Haase.
El piloto del Audi R8 LMS GT3 Evo II (#16 Scherer PHX) logró arrebatarle el liderato momentáneamente, regalando a los aficionados varias vueltas de adelantamientos y defensa al límite en el técnico trazado alemán.
Antes de la primera ventana de paradas, Verstappen recuperó el mando y entregó el testigo a Dani Juncadella. El equipo Scherer Sport PHX logró una detención más eficiente, devolviendo al Audi (ahora con el joven Nico Hantke) al frente, pero la experiencia de Juncadella se impuso rápidamente sobre el debutante en GT3 para devolver al Mercedes a la punta.
El desarrollo de la prueba sumó un condimento estratégico cuando el BMW #99 de Rowe (Harper/Pepper) realizó una parada temprana que, por reglamento, resultó 40 segundos más breve.
Esto puso a Dan Harper en una lucha directa con Jules Gounon. Aunque el duelo era virtual —debido a la compensación de tiempos en la parada final—, ambos pilotos brindaron un intercambio de posiciones de alto nivel.
La batalla terminó abruptamente cuando Harper colisionó lateralmente con un Porsche Cayman mientras intentaba un sobrepaso entre el tráfico. El incidente le valió al BMW una vuelta de penalización, despejando el camino para el equipo de la estrella.
Para el cierre, Verstappen regresó al cockpit con un objetivo claro: perfeccionar los procedimientos de parada en boxes bajo condiciones de carrera.
Lo que parecía un relevo de trámite terminó siendo una exhibición de ritmo; el piloto de F1 no solo gestionó la diferencia, sino que la estiró hasta cruzar la meta con más de un minuto de ventaja sobre sus perseguidores.
Con este triunfo, Verstappen y el equipo AMG envían un mensaje contundente en el Nordschleife, demostrando una adaptación inmediata a las exigencias de la resistencia en el circuito más difícil del mundo.




