El Senado brasileño puso fin a la doble tributación que enfrentaban las empresas de software y de servicios que buscaban exportar al país vecino. Esto les da más competitividad a las compañías locales para ingresar a ese mercado, que hasta ahora por cuestiones impositivas les estaba prácticamente vedado. La norma beneficia a 46.000 empresas que hoy exportan por US.800 millones.


































