El mercado laboral argentino atraviesa una etapa de tensión. La desaceleración de la actividad y las altas tasas de interés afectan sobre todo a los sectores más intensivos en empleo y dependientes del crédito, que ven limitada su capacidad de expandir el empleo. Algunos logran resistir, pero la falta de señales claras de recuperación y ciertas decisiones de política económica amplifican las dificultades, profundizando las brechas en la generación de empleo de calidad.


































