Llega la inflación de enero, con el IPC en el centro de la polémica
Con estimaciones privadas que rondan el 2,4%, se publicará el dato el martes 10 a las 16. La renuncia de Lavagna a la conducción del organismo tras la decisión de suspender la nueva medición despertó la discusión por la credibilidad estadística.
Llega la inflación de enero, con el IPC en el centro de la polémica
Las estimaciones privadas en base a la canasta que permanece vigente ubican el número de inflación para el primer mes en torno al 2,4%, lo que implicaría una leve desaceleración respecto del 2,8% de diciembre y el primer descenso de la tasa mensual desde mayo del año pasado. En el Gobierno, en tanto, defienden que de aplicar el nuevo estimador la diferencia hubiese sido marginal en esta ocasión.
El ministro de Economía, Luis Caputo, lo dijo buscando clausurar la polémica: “Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación estaba totalmente consolidado”, sostuvo en declaraciones radiales. Y agregó como argumento el “momento” para cambiar el índice: “Inevitablemente la inflación argentina va a converger con la inflación internacional; cuando eso pase, van a decir del otro lado que la inflación cayó no por el trabajo que hicimos sino porque cambiamos el índice”, planteó.
La discusión se da, además, con una misión del FMI en Buenos Aires para monitorear metas del programa por US$ 20.000 millones y con un desembolso de US$ 1.000 millones en juego. Se estima que no habrá sobresaltos por el frente fiscal y el foco estará puesto en la dinámica de reservas. Pero la credibilidad estadística también estará sobre la mesa porque el nuevo IPC era una recomendación del Fondo —con asistencia técnica incluida— y el Gobierno había asentado el compromiso de publicarlo a fines de 2025.
La situación con el INDEC también tuvo eco en el Congreso. Desde el bloque peronista de la Cámara baja, presentaron un proyecto para convertirlo en un organismo autónomo y autárquico que funcione bajo la órbita parlamentaria, en un intento por blindar la credibilidad de las estadísticas públicas, con el objetivo de introducir un sistema de contrapesos que reduzca las chances de intervención en indicadores sensibles como la inflación.
Previsiones privadas
A la espera de la planilla oficial, el mercado ya hizo sus cuentas. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estimó para enero una inflación de 2,4% y proyectó para fin de año una interanual de 22,4%. En la misma línea, Analytica calculó 2,4%, al igual que la consultora de Camilo Tiscornia. El consenso general ubica al dato “alrededor” de ese nivel.
Con matices, las consultoras coinciden en algo: enero habría mostrado una desaceleración frente al 2,8% de diciembre, aunque manteniéndose por encima del 2% mensual. En el detalle por rubros, Equilibra estimó una inflación de 2,2% con subas destacadas en restaurantes y hoteles (3,8%), bienes y servicios varios y alimentos y bebidas no alcohólicas (3,1% ambos) y salud (2,8%). Para Equilibra, la variación interanual se ubicaría en 32%.
El economista senior de esa consultora, Gonzalo Carrera, explicó la dinámica con tres factores puntuales: “alimentos y bebidas no estacionales descenderían más de 1,5 puntos porcentuales, por carne más calma; baja en regulados tras fuertes subas en transporte público, nafta y tabaco de diciembre, y dólar estable que abarató ciertos bienes del resto de la núcleo”.
EcoGo, por su parte, midió para alimentos y bebidas una suba de 2,5% y apuntó que “la suba estuvo liderada por la categoría verduras, mientras que las carnes mantuvieron incrementos en torno al 3,6% mensual”.
Alimentos y bebidas estarían entre las categorías que más impulsaron los aumentos de enero.
La Fundación Libertad y Progreso calculó 2,6% para enero y una interanual de 32,1%, “evidenciando una aceleración, en línea con la dinámica observada desde octubre”. Y agregó una expectativa: “a partir de febrero podría revertirse esta tendencia y retomarse el proceso de desaceleración interanual”.
C&T, con su relevamiento para Gran Buenos Aires, encontró un 2,4% mensual en enero y un IPC anual de 29,2%. En su informe, alimentos y bebidas fue el rubro que más subió (4,1%): “El movimiento estuvo muy influido por la fuerte suba de las verduras” y “la carne fue determinante también, al aumentar en torno al 5%, pero se trató del menor ritmo desde octubre”.
Qué cambiaba en el IPC
La actualización metodológica del IPC no era un mero cambio de planilla: buscaba reflejar con mayor precisión los gastos reales de los hogares. El nuevo índice incluía cambios en la canasta, ponderaciones, criterios de relevamiento y una reorganización de categorías. Pasaría de 12 a 13 divisiones, alineado con estándares internacionales, e incorporaría un rubro específico para seguros y servicios financieros (hoy dentro de “Bienes y Servicios Varios”).
El núcleo del cambio estaba en los ponderadores. El nuevo IPC se basaría en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, en reemplazo de la referencia 2004-2005. Con esa foto más actual de los consumos de los argentinos, alimentos e indumentaria perderían peso relativo y los servicios ganarían participación: alquileres, tarifas, transporte, telefonía móvil y plataformas de streaming, entre otros consumos que hoy tienen un lugar distinto en la vida cotidiana al que implicaban hace dos décadas.
Los servicios ganaban peso relativo en el índice de medición de precios con el nuevo IPC que fue suspendido por el Gobierno.
El Banco Central, en su Informe de Política Monetaria, introdujo un matiz clave: con el nuevo índice, los precios regulados de servicios públicos aumentarían su ponderación, pero el impacto sería menor al que se suele estimar si se compara con el período base anterior sin tener en cuenta que los ponderadores fluctuaron por precios relativos. El BCRA puso el foco en 2020-2023, cuando el peso implícito de tarifas cayó por atrasos, y en la recomposición tarifaria iniciada en 2024, que acercó parcialmente el ponderador implícito del índice anterior al ponderador surgido de la ENGHo 2017/18.
Además, el IPC tiene importancia tiene importancia más allá de la estadística en sí: es una referencia para ajustes y decisiones del bolsillo. Con la fórmula de movilidad vigente por DNU 274/24, jubilaciones, pensiones y asignaciones se actualizan con el último dato disponible desde marzo de 2024. También hay tarifas que se mueven con inflación mensual, contratos de alquiler que toman referencias inflacionarias y un universo de precios y expectativas que se apoya, guste o no, en esa cifra.