Industriales exigen al Gobierno un programa productivo para hacer frente a la apertura comercial
Después de los choques con Techint y por el precio de la ropa, el titular de la UIA reclamó al Ejecutivo un programa que mejore competitividad y compense la liberalización del mercado. En tanto, el diputado Miguel Pichetto advirtió que la reforma laboral “no impactará” en una economía con recesión y salarios bajos.
Industriales exigen al Gobierno un programa productivo para hacer frente a la apertura comercial
Siguen los chispazos entre la industria y el gobierno nacional. Luego de las discusiones por el tejido productivo que tuvieron lugar durante los últimos días, el titular de la UIA Martín Rappallini salió a defender la competitividad del sector local y pidió un programa productivo que equipare la balanza frente a la apertura comercial. También habló el diputado Miguel Pichetto sobre la falta de un plan real para la industria.
Las discusiones vienen siendo eje de la agenda. La semana anterior tuvo lugar la afrenta contra la siderurgia por el costo de los tubos de acero fabricados en el país que provocó un cruce entre el presidente Javier Milei y el CEO de Techint Paolo Rocca. Y los últimos días con la industria textil tras los cuestionamientos del ministro de Economía Luis Caputo por el precio de la indumentaria local ante la controversia por la apertura comercial.
Este domingo, Pichetto cuestionó duramente los ataques de funcionarios a empresarios argentinas. Fue categórico al señalar que no son exabruptos las afrentas hacia actores del sector industrial, sino parte de una “estrategia para eliminar un entramado productivo” que la gestión considera un gasto.
"Es totalmente disparatado y poco conveniente en los intereses de la nación que el presidente ataque al principal empresario de la Argentina; esto marca una línea hacia la destrucción de la industria", disparó el diputado, vinculando esta tendencia a asesores oficiales que buscan transformar al país en un productor primario para pocos habitantes, ignorando la realidad de 50 millones de argentinos.
Pichetto cuestionó los ataques oficiales a empresarios y advirtió que sin un rumbo industrial la reforma laboral “no impactará” en una economía con recesión y salarios bajos.
El legislador líder del espacio Encuentro Federal calificó la apertura comercial que impulsa el gobierno como una "mirada estúpida" de libre mercado que no se condice con el proteccionismo que hoy aplican potencias como Estados Unidos. En ese sentido, cuestionó que el alineamiento con Donald Trump “no se traduzca en una defensa de la producción propia”, destacando que “el acero y el aluminio nacional siguen sufriendo aranceles del 50%” mientras el mercado interno es "devastado" por productos chinos.
"La mirada de Sturzenegger atrasa 200 años. El mundo hoy protege a sus empresas y cuida sus empleos; China entra a un mercado y lo deja devastado, y acá tenemos una mirada de libre comercio de la época de Adam Smith", denunció Pichetto, quien también advirtió que la reforma laboral carecerá de impacto real si se mantiene la recesión y los salarios de miseria.
Industria golpeada
Por su parte, el presidente de la Unión Industrial Argentina afirmó que la realidad industrial argentina atraviesa una transición crítica marcada por una apertura económica significativa y un escenario de actividad profundamente heterogéneo.
“Si bien el año 2025 registra un leve crecimiento del 1,5% respecto al anterior, esto ocurre tras un 2024 de fuerte ajuste donde todos los rubros sufrieron caídas. Sectores como la construcción, el textil, el calzado y la metalmecánica mantienen estándares de retracción, mientras que la energía, la minería y el sector automotriz muestran signos de recuperación”, manifestó Rappallini.
Respecto a las críticas oficiales hacia ciertos sectores, como el textil, Rappallini defendió la complejidad de las cadenas de valor locales y atribuyó los altos precios a la acumulación de impuestos en cada etapa productiva. Asimismo, tomó distancia de los conflictos públicos entre el Gobierno y grandes conglomerados, abogando por rodear al empresariado de prestigio social para que funcione como motor de la economía.
Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, sostuvo que la integración al mundo requiere corregir distorsiones internas, bajar presión fiscal y modernizar la legislación laboral.
En este contexto, el referente de la UIA sostuvo que la apertura obliga a las empresas a adaptarse a precios internacionales con márgenes reducidos: "Los sectores que no recuperan no solamente están impactados por la actividad, sino también por la apertura. Estoy vendiendo a mucho menos cantidad y también a un precio mucho más bajo con motivo de tener que adaptarse a precios internacionales".
Distorsiones internas
Rappallini se manifestó convencido de que “la integración al mundo es el único camino para lograr un sector sustentable, aunque remarcó que el Estado debe acompañar este proceso corrigiendo las fallas estructurales que arrastra el país”. A pesar del ordenamiento macroeconómico y la baja de la inflación, denunció que “la presión impositiva continúa en niveles insostenibles”.
"Seguimos acumulando distorsiones. Seguimos con 50 puntos de presión fiscal. En algunos casos ha habido suba de impuestos a nivel de muchas municipalidades", afirmó, a la vez que destacó la necesidad de aprobar una legislación laboral moderna para otorgar previsibilidad.
Para el industrial, el éxito de la apertura depende de equiparar las condiciones domésticas con las de los competidores externos, enfatizando que "hoy en el mundo no compiten las empresas, sino también compiten los sistemas que las rodean".
Sobre el acuerdo con Estados Unidos, enmarcó su optimismo en la disputa que Washington mantiene con Pekín. "Ellos necesitan de proveedores globales que no estén en China y ahí es donde está la oportunidad argentina de proveerlo de acero, aluminio e infinidad de productos", concluyó, proyectando un rol protagónico para la industria nacional como aliado global.