En tanto, Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, señaló “Creo que los alimentos perdieron un poco impulso. Creo que hubo un shock en la tercera semana de marzo, que fue cuando se dispararon muchos precios por el escenario internacional. De ahí en más, hubo una moderación. Y, si nos vamos un poco más atrás del conflicto bélico, en el verano, en enero y febrero los alimentos también subieron mucho afectados por el clima: por el calor y la falta de lluvia, las verduras -sobre todo- tuvieron fuertes incrementos. Después llegó la guerra en marzo y luego, un poco, 'aflojó'”.