La Cámara del Crimen porteña aceptó que sea debatida en juicio oral y público la causa de Walter Bulacio, el joven que en 1991 fue detenido cuando asistía a un recital de Los Redonditos de Ricota y días después murió en un hospital de Capital Federal, luego de haber estado en una comisaría donde, según se denunció, habría sufrido tormentos.
La Sala VI de la Cámara aceptó un pedido de la defensa del único imputado, el comisario Miguel Angel Espósito, para que un tribunal oral debata finalmente su responsabilidad en aquellos episodios de presunto abuso policial, informaron fuentes del caso.
El policía Espósito afrontará el juicio oral acusado de “privación ilegal de la libertad”, pero no por “homicidio”, ya que en el expediente está probado y con fuerza de “cosa juzgada” que Bulacio no fue asesinado, sino que murió por un “aneurisma cerebral no traumático”.
Contrariamente a los que siempre trascendió mediáticamente, en el expediente dos autopsias, media docena de médicos y al menos tres testigos que estuvieron con Bulacio la noche en que fue detenido confirman que el joven no sufrió apremios ilegales.
De hecho, el comisario Espósito fue sobreseído en dos oportunidades por la Justicia por los cargos de “homicidio”, y en ambas ocasiones la representación legal de la familia Bulacio consintió la medida.
Según información a la que tuvo acceso DyN, los integrantes de la Cámara del Crimen Marcelo Lucini, Mario Filozof y Gustavo Bruzzone firmaron el viernes pasado una resolución mediante la cual aceptaron el pedido del abogado de Espósito, Pablo Argibay Molina, para que la causa pase a juicio oral, pese a que los hechos ocurrieron cuando aún no existía esa modalidad en la Justicia Penal porteña.
“No se puede negar ese derecho al imputado (...), adoptar tal criterio sería afirmar: ejercida la opción el imputado debe ser enjuiciado por ese procedimiento, no contando con la posibilidad de que fuera modificado, circunstancia repudiada por nuestro máximo Tribunal y la Constitución Nacional”, dijeron los jueces al explicar por qué aceptaron el tardío pedido de la defensa de Espósito.
“De más está mencionar el beneficio que representaría para Miguel Angel Espósito ser juzgado por el actual sistema. En consecuencia, en salvaguarda de las garantías constitucionales de Miguel Angel Espósito y atento a que se cuenta con su consentimiento, corresponde imprimirle a la presente causa el previsto por la ley 23.984”, que creó los procedimientos orales.
El expediente fue remitido al juez de instrucción Luis Rodríguez, quien subroga en el juzgado de instrucción número 49, para que previo resolver una cuestión pendiente, vinculada con la facultad de querellar de la Secretaría de Derechos Humanos, envíe la causa a juicio oral.
Bulacio, que tenía 17 años, fue detenido el 19 de abril de 1991 en el Estadio Obras Sanitarias, durante una “razzia” policial.
De allí fue llevado a la comisaría 35 de la Policía Federal, que estaba a cargo del comisario Espósito. Al día siguiente fue derivado a un hospital y cinco días después murió en otro nosocomio.
En base a los análisis y la autopsia, familiares y amigos del joven denunciaron que había sido golpeado en varias partes del cuerpo y acusaron a la policía de haberlo sometido a apremios ilegales.
El caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en 2003 condenó al Estado argentino a cambiar los métodos de detención de menores y a indemnizar a la familia del adolescente.
Luego la Corte Suprema argentina ordenó reabrir el expediente y el Gobierno, por su parte, anunció que iba a ser querellante en la causa.
Fuente: DyN

































