“Este sitio empezó a llamarse Las Baleares, justamente, porque en ese primer rancho grande que construyó nuestro padre empezaron a parar todos los pibes que venían de Ibiza, con apenas 17 y 18 años, a trabajar”, añadió Antonio. “Eran todos jovencitos... con el tiempo se casarían con chicas argentinas y no abandonarían nunca más el país, al menos la inmensa mayoría”, prosiguió. “Papá mismo, después de unos años de trabajar acá se volvió a España (en 1931) y allá se casó con mamá; estuvo sólo unos meses más y se volvió a este lugar, donde ya había empezado a instalar todo como para vivir en familia”, se sumó Vicente. “Papá les servía de referente a estos muchachos, que se venían a trabajar en la huerta y aprendían el oficio de quintero; se trabajaba muy fuerte, muy duro; todos los días ese camioncito salía bien cargado, porque se cultivaba toda clase de verduras”, agregaron.