Por Manuel Monteserín
El equipo que conduce Carlos Ischia expuso mucha voluntad y gran entrega ayer ante Vélez Sarsfield, que lo visitó en el Gigante de Arroyito, aunque no le alcanzó para evitar una nueva derrota, esta vez por 2 a 0, que encendió las pasiones en algunos hinchas.
El local salió decidido y tuvo mayor tiempo la pelota en su poder, pero, en general, se mostraba intrascendente e incapaz de herir a un rival limitado.
Es que el conjunto que todavía conduce Ricardo La Volpe sólo se limitaba a esperar qué ocurría con su oponente, y hacía que el tedio se apoderara de aquellos que observaban el duelo, que rápidamente se dieron cuenta de que la noche no iba a ser para nada feliz.
Necesidades
En medio de un panorama similar, ambos elencos se mostraron con algunos temores a la hora de encarar el partido. El más acuciado era el local, pero no tenía con qué encontrar algún camino hacia el arco de Montoya. Prácticamente, sus delanteros Vizcarra y Arzuaga no tomaron contacto con la pelota. Claro que tampoco sus medios estaban acertados en la tarea de apoyo: ni Papa ni Damián Díaz cumplían medianamente con lo que se necesitaba.
Sólo en los primeros minutos hubo alguna aproximación, con un tiro que se estrelló en el travesaño, pero el tedio no era sólo por lo que no podía el “canalla”. Vélez aportaba muy poco y no ofrecía seguridades, ni atisbos de capacidad real para atacar.
Pelota parada y gol
Una de las pocas ocasiones con que contó el equipo de La Volpe fue un tiro libre a unos veinte metros del arco de Álvarez, y no la desperdició. Lima lo ejecutó con excelente precisión y puso un resultado mentiroso en el marcador. Es que el juego no había dado más que para el cero; sin embargo, la realidad del fútbol son los goles, y al tanto lo había marcado el elenco porteño.
Otra circunstancia pareció favorecer a la gente de Ischia, cuando Méndez tuvo una reacción intempestiva contra Arzuaga y se fue expulsado. Más allá de esta incidencia, el primer tiempo quedó con el marcador mostrando la mínima diferencia en favor de la visita.
Con cambios y uno más
Así comenzó el equipo auriazul la segunda mitad. Ello podría haber repercutido en un mejor andar, pero no ocurrió así. Siguió cayendo en una falta de inteligencia para superar la marca que le impuso su rival. Aquí sí mostró la gente de Vélez un planteo defensivo eficaz, que terminó generando mayor desconcierto en los rosarinos y, con el correr de los minutos, los nervios comenzaron a traicionar las pocas cualidades expuestas en la cancha.
En ese contexto se fueron a las duchas antes de tiempo el “Kily” González (por agravio al juez) y Arzuaga (por doble amarilla, tras una supuesta simulación de un penal).
Ahora la cosa estaba dada vuelta. Al que le sobraba uno era a los de Liniers, pero no fueron suficientemente capaces, salvo en una jugada fortuita, la última del partido, que pudieron capitalizar a su favor por intermedio de Leonel Ríos.































