Regular el uso del celular en la escuela no responde a una postura contra la tecnología, sino a la evidencia científica disponible. Así lo sostuvo el médico psiquiatra y docente universitario Lucas Raspall, quien advirtió que numerosos estudios realizados en distintos países demuestran que el uso "excesivo" o "inadecuado" de dispositivos digitales interfiere en el desarrollo de niños y adolescentes, reduce el rendimiento académico y afecta negativamente el bienestar escolar.
Según explicó, estas investigaciones recientes, sumadas a las experiencias en las aulas, son las que impulsan hoy decisiones de regulación en los sistemas educativos, entre ellos, el de Santa Fe. Y aclaró que la decisión de prohibir el celular en la primaria y avanzar en una regulación en la secundaria no surge de una mirada "anti tecnología", sino de esta evidencia científica acumulada a nivel internacional.
En diálogo con El Litoral, Raspall detalló cuáles son los principales riesgos del uso inadecuado del celular en la escuela -entre ellos problemáticas vinculadas a la atención, la socialización y la salud mental-, por qué la regulación puede mejorar los aprendizajes y qué rol cumplen los docentes y las familias en este nuevo escenario.
"No hablamos de prohibición, sino de uso inadecuado"
-El debate por los celulares volvió al centro de la agenda educativa. ¿Qué impacto tiene su uso indiscriminado en la escuela?
-Lo primero que me parece importante aclarar es que no hablamos de celulares en sí, sino de un uso excesivo o inadecuado. Cuando ese uso es desregulado, aparecen consecuencias claras en el ámbito educativo. Esto no es una opinión personal ni una intuición: es el resultado de muchos años de investigación científica en todo el mundo. Hay tres planos donde vemos interferencias muy marcadas. El primero es el desarrollo humano en general y ahí no se limita a la escuela, sino también a lo que pasa en la casa, en el club, en los espacios cotidianos. Las pantallas presentes de forma permanente alteran procesos básicos del desarrollo.
"Las pantallas afectan el rendimiento académico y el bienestar escolar", sostiene Lucas Raspall. Foto: GentilezaLos otros dos planos sí son específicamente escolares: afecta el rendimiento académico y el bienestar escolar. Ahí la evidencia es muy sólida y, a partir de estos datos, las decisiones empiezan a ser casi inevitables y que para nada son decisiones apresuradas.
Nosotros venimos trabajando en esto desde hace tiempo. Analizamos qué hicieron otras provincias, qué ocurrió en distintos países, qué resultados tuvieron. El año pasado incluso publicamos un libro junto a un colega, doctor en Ciencias de la Educación, después de revisar exhaustivamente las publicaciones científicas de los últimos 5 años a nivel mundial. Esa evidencia está servida sobre la mesa y obliga a tomar decisiones, aunque sepamos que no hay recetas mágicas ni soluciones perfectas.
"Cuando se regula el celular, la escuela cambia"
-¿Qué experiencias concretas tomaron como referencia? Acá en Argentina tenemos el caso de CABA que tomó la decisión de prohibir el celular y ya presentó resultados alentadores.
-El caso de la Ciudad de Buenos Aires es muy interesante. Tomaron una decisión que generó mucha polémica al principio, porque estas cosas siempre generan resistencia. Pero después pudieron medir qué pasó y encontraron mejoras claras en el rendimiento académico. Eso no quedó solo en los estudios: yo lo vi personalmente en muchas escuelas que definieron prohibir el uso recreativo del celular.
Sin el celular "los recreos cambian, el aula cambia. Los chicos hablan más, se miran, juegan, discuten, se aburren incluso, que también es parte del desarrollo", dice el entrevistado. Foto: El LitoralCuando uno va y lo observa, las transformaciones son evidentes. Una cosa es contarlo y otra verlo personalmente. Los recreos cambian, el aula cambia. Los chicos hablan más, se miran, juegan, discuten, se aburren incluso, que también es parte del desarrollo. Son cosas que parecen menores, pero tienen un impacto enorme en el clima escolar y en los aprendizajes.
"No es una medida contra la tecnología"
-Algunos tienen otra postura y sostienen que la tecnología también estimula la creatividad y que los chicos deben aprender a usarla.
-Y tienen razón en eso. Por eso esta medida no es una cruzada contra la tecnología. Al contrario, creemos que es una propuesta superadora. La diferencia con otras experiencias es que acá, en Santa Fe, la regulación del celular está acompañada por un Plan de Educación Digital que nos llevó tiempo construirlo. Porque si solo prohibís dentro de la escuela, pero no educás, el problema se traslada a la vereda de enfrente.
En la primaria la prohibición es clara, porque además hay un consenso amplio en demorar el primer dispositivo propio. No todos los chicos tienen celular y no se puede generalizar algo que no está garantizado para todos. En la secundaria, donde más del 95% de los estudiantes ya tiene un dispositivo personal, la estrategia es distinta: regular el uso.
-¿Cómo funcionaría esa regulación en el nivel secundario? Que además hay colegios que ya cuentan con sus propias experiencias.
-La clave es que el celular solo se use dentro del aula cuando hay un propósito pedagógico claro, liderado por el docente y anclado en la currícula. No hay uso recreativo, no es libre. De esta manera, no se niega lo digital, sino que se enseña a usarlo de forma responsable, ética, segura, crítica y creativa.
Si eso no ocurre y el uso termina siendo inadecuado, aparecen los problemas que ya conocemos: robo de la atención, disputa permanente del tiempo a lo pedagógico, deterioro del rendimiento académico y del bienestar escolar. Por supuesto hay que reconocer la enorme heterogeneidad que tiene el universo de escuelas en Santa Fe: desde Tostado a Rosario o entre una institución y otra.
Ludopatía y grooming, los peligros
-En las escuelas también preocupa el grooming y la ludopatía online, incluso con adolescentes que juegan en los recreos.
-Y con razón. Pero no solo aparecen en los recreos, sino dentro del aula, es dramático. Entran de manera muy sencilla: por whatsapp, por redes sociales, con billeteras virtuales. Muchos chicos tienen Mercado Pago y quienes no lo tienen encuentran la forma igual. Está tan naturalizada la práctica que obliga a que estemos muy atentos. Las apuestas online son una problemática muy seria y preocupante. Se hacen campañas, se trabaja el tema, pero el problema no desaparece. Al menos se logra que deje de estar tan naturalizado, pero sigue presente y afecta directamente a la escuela y a la familia.
Las apuestas online son una problemática muy seria y preocupante. El rol de las familias
-¿Qué lugar ocupan las familias en esta discusión?
-Un lugar central. La familia todavía no termina de animarse a hacer lo que el consenso académico indica: demorar el primer celular propio y regular su uso. No es lo mismo usar un rato el celular de un adulto que tener uno propio todo el tiempo. Eso cambia todo.
Además, hay una enorme brecha de conocimiento. Muchos padres no saben qué aplicaciones usan sus hijos ni qué riesgos implican. Yo trabajo mucho con familias y lo veo todo el tiempo. ¿Cómo vamos a cuidar a nuestros hijos si no sabemos qué hacen en el mundo digital? No se puede cuidar lo que se desconoce.
Además, si el chico sale de la escuela y vuelve al celular, capaz no afecta el rendimiento dentro del aula, pero sí impacta en la salud mental, en el descanso, en los vínculos, en la autoestima. La educación digital no es solo para las aulas, también es para los adultos que los acompañan.
"Escribir a mano, leer en papel, no va en contra del progreso ni del mundo actual. Al contrario, favorece aprendizajes más profundos y significativos".Tecnologías y libros
-En algunos países se volvió al libro en papel. ¿Coincide con esa mirada?
-Totalmente. Nunca nos tendríamos que haber ido. Hay países que invirtieron millones en tablets -como Finlandia y otros países que son un norte en Educación- y, a los dos años, invirtieron millones para volver a los libros. Escribir a mano, leer en papel, no va en contra del progreso ni del mundo actual. Al contrario, favorece aprendizajes más profundos y significativos.
-También cambió la forma de socializar de los chicos a partir de las redes y las tecnologías.
-Sí, y se nota muchísimo en la escuela. Cuando no hay celulares, los chicos vuelven a jugar, a hablar, a interactuar. No lo digo desde un lugar romántico o nostálgico. Lo digo porque se observa. Eso mejora el bienestar escolar y ofrece oportunidades clave para el desarrollo integral. La escuela siempre tuvo reglas. Acá se trata de asumir con coraje decisiones que sean convenientes para los chicos. El objetivo es claro: mejor educación, mejores aprendizajes, mejor clima escolar y, sobre todo, intentar frenar esta curva creciente de fragilidad en la salud mental adolescente, donde el uso excesivo e inadecuado de dispositivos digitales tiene un peso enorme.
Quién es
El entrevistado es médico psiquiatra, psicoterapeuta, acupuntor, profesor universitario, titular de cátedras, docente invitado en cursos de doctorado, posgrado y maestrías. Es autor de artículos científicos y 13 libros; es conferencista y divulgador y participó con columnas periódicas en diario, radio y TV, así como en charlas, talleres y capacitaciones a educadores en distintos países de Latinoamérica. Actualmente se desempeña como Concejal de la ciudad de Rosario.