“Aunque la educación es reconocida como una llave para un futuro mejor, ocupa un lugar relativamente secundario entre las preocupaciones inmediatas de los ciudadanos ante otras urgencias sociales y económicas. Como revela otro informe reciente del Instituto Universitario CIAS, esta tensión aparece con especial fuerza en los barrios populares, donde millones de familias viven en pobreza estructural. En estos barrios, la escuela es foco de múltiples demandas: las personas siguen depositando en ella expectativas de integración y progreso, mientras se le pide también la resolución de problemas sociales cada vez más complejos, muchas veces sin los recursos necesarios para hacerlo”, señala Santiago Poy, investigador del Conicet y vicerrector de Investigación del CIAS.